miércoles, 30 de junio de 2010

Ja Ja (!)

Naty:

Hoy volví a ver a esa persona de la que te conté hace poco, –creo que si te conté no?- como sea, la verdad es que afortunadamente ya no sentí nada, sólo “la pena” que se siente al ver a alguien que no tiene el valor para decir las cosas como son, de hecho, me acordé de que la semana pasada el profe de RSE entre los muchos tópicos que trató, fue precisamente el de “tener valor” de hacer las cosas y las responsabilidades compartidas que tenemos, aún y cuando no queramos tenerlas. El caso no pudo ser más ilustrativo:

Pancrasio, le declara sus sentimientos a Chonita. Tuvo el valor de pasar a un estado de vulnerabilidad por miedo a ser rechazado.

Chonita tiene dos alternativas “lógicas” pero ante todo éticas. Tener el valor de ser honesta y dar una respuesta positiva o negativa.

Aunque tu y yo sabemos que también está otra tercera opción, la de la indiferencia o la “no-respuesta”. En donde –concluimos- se asume una postura cobarde, puesto que no se respeta la dignidad de Pancrasio al merecer este una respuesta.

Tantas veces actuamos así, que ya ni nos sorprende, de hecho hasta se nos hace lo más normal del mundo.

En fin, no hay rencor, sólo decepción, pensé ilusamente que sería diferente, porque de lo que si me doy cuenta, es que yo no me suelo enamorar de mujeres que hacen de la cobardía la moneda de cambio del día a día. Tu que me conoces, sabes que, a veces, voy en  contra de lo que pudiera considerarse “normal”, la forma de redimir mis culpas es precisamente, teniendo estos lapsus de honestidad, que las consecuencias de mis actos juzguen mis acciones, que ya con eso es más que suficiente.

Bytes.

Pd. A estas alturas, muchas de las personas con las que convivo, creo que ya deberían de saber que si hay algo que detesto es la hipocresía.

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