jueves, 23 de septiembre de 2010

El buen mozo…

Las cosas han andado muy desorganizadas durante estos últimos días, el hecho es que sigo en el limbo, y un tanto cuanto afectado emocionalmente por el fin de una etapa de mi vida, y la incógnita del inicio de otra.

Ya van a hacer tres meses –aprox- desde que terminé la escuela, y no he encontrado algo a qué dedicar mi extensa humanidad. La feria del empleo de la UNAM fue todo un fiasco para mi, y las otras dos o tres posibilidades se han ido esfumando una a una. Por otro lado, mi papá ha venido a conflictuar más mi ya de por si desorganizada vida. Siempre ha tenido la idea de que me esperaría un mejor futuro trabajando dentro del gobierno, como maestro, y que eso del sector privado, es un juego de azar. Desde hace dos o tres semanas, se ha estado moviendo con la gente que está en el sindicato, para preguntarles si es que me pueden colocar en alguna secundaria, con algún interinato.

El problema es que aún no sé que esperar, es muy sabido que si de algo me he quejado en mi vida, es del sistema educativo, desde finales de la primaria, mi secundaria, mi prepa y –por otras razones- de la universidad. Por lo que debo confesar, esto me viene como un balde de agua fría.

La opción está presente, no sin su respectiva cuota de participación política, debo incrementar mi presencia en los asuntos políticos del PANAL por estos lares y eso no me tiene muy contento. Mi participación, según recuerdo ha sido desde el 2005, año en que llegó un supervisor “nuevo” a la zona en donde trabajan mis papás, muy buena persona, y con quien ellos lograron construir una buena amistad, por consiguiente nos metimos a ese rollo, no tanto por “la política” sino por ayudar a un buen amigo, y yo, por ayudar a mis papás a que ayudaran a su amigo. Es complicado.

En ese entonces, todo estaba desorganizado, no había gente dispuesta a enlistarse –al menos no voluntariamente- había que ir a convencer, apelar a la buena fe  de una sociedad que está harta –pero que tampoco hace nada- por cambiar el sistema. Difundir el nuevo proyecto, aún recuerdo cuando iba de puerta en puerta diciendo “somos de nueva alianza, me permite dejarle un tríptico con información que le será de utilidad?, nuestro partido promueve la importancia de la educación”, cuando de hecho, ni siquiera yo era “militante” oficial –aún hoy, no sé si lo soy o no-. Pff, recibir las malas caras, las preguntas incómodas, e inconvenientes que cualquier vendedor conoce –porque eso era lo que hacíamos, vendíamos la idea, pero nuestro producto sólo era una promesa-.

Afortunadamente las cosas resultaron salir aceptablemente bien, tanto así que gracias a esa participación, a mi papá lo ascendieron y a mi madre, la apoyaron con asuntos que tenía pendientes. En fin, yo pensé que hasta ahí había terminado mi participación y eso, me tenía muy feliz, ya no más desorganización –en un partido que no fue creado para ser una opción, sino para ser moneda de cambio para contrarrestar a otros, como en el 2006-.

Y es que si bien es cierto que no me desagrada la política, si me pone de malas que no haya una visión ni objetivo definido, –¿recuerdan la campaña 1 de 3?- pues ese fue un buen ejemplo, lo que pude percibir en ese caso es que el objetivo no era “GANAR” sino, hacer perder a los otros.

Ahora, cinco años después, me encuentro en estas circunstancias, en las que bien podrían “darme el apoyo por el trabajo que hemos venido haciendo” –q tampoco es mucho- pero eso implica a su vez, escalar en un círculo vicioso en donde hay que meterse más y más en lo que me desagrada, simular y disimular que a alguien le interesa la educación por algo más que la mera ostentación y ejercicio del poder –implícito-.

El requisito es que, como ya se acerca el 2012, “ya hay que empezar a trabajar” a mover la maquinaria corporativista para que esté perfectamente bien engrasada y lista para la acción. Y sinceramente esto no me preocuparía, si no sostuviera ampliamente que un vendedor debe estar convencido de las ventajas de su producto, pero este producto no tiene ventajas, ni beneficios para el que lo siga –sólo para quienes buscan (o buscamos, no sé) una recompensa después de que lleguen los resultados (sean positivos o negativos, eso no les importa a los de arriba)-

Así, esto de buscar “un apoyo” me enfrenta a la realidad de una sociedad que desde hace años ha funcionado igual, el corporativismo. Mi problema, es que no sé como hacer para aceptar que así funciona y no morir en el intento.

No sé si estoy dispuesto a aceptar que las cosas están tan mal que es mejor apegarse a lo “seguro” y empezar a acelerar este proceso de “olvidarme de mi” que en México conocemos muy bien. ¿Mi lado crítico habrá llegado a niveles peligrosamente altos, como para no aceptar la realidad?.

Seguiremos informando…

1 comentario:

  1. Mi chingón usted aguante, las cosas buenas tardan, pero llegan, y vienen envueltas en pobreza y peleas. Usted tiene una seri de principios que, si bien se pueden y deben modificar segun la vida, no es alguien que yo crea que los traiciona.

    Saludos y fuerza

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