miércoles, 22 de diciembre de 2010

Lecciones de humildad… para mi.

Los que me conocen, saben que siempre he creído en “la vibra” en que todos tenemos una y que como una generalización, uno puede sentirla en el preciso instante de que un “alguien” deja de ser desconocido para emprender el arduo camino del conocimiento mutuo.

También, saben que a veces soy muy cerrado, estricto con mis juicios, mamón porque como lo he escrito aquí, “no le dedico mi tiempo a cualquiera” y por ende siempre estoy exigiendo mucho, al menos la historia nos ha demostrado que en la mayoría de estas veces las cosas terminan muy mal.

En fin, a lo que iba, este fin de semana fue el primer viaje de graduación a Acapulco y vaya que superó mis expectativas…

Primero que nada, me di cuenta de que hay muchas personas a las que no les he puesto mucha atención durante la carrera, y que sin embargo estas personitas si saben quién soy y me ubican fácilmente (y sírvase este post para ofrecerles una disculpa y un agradecimiento especial), de verdad me sorprendió de una manera muy grata, creo que aún no termino de asimilarlo del todo.

Y es que, yo, sabía que era soberbio y de alguna manera me daba gusto ser “ecléctico” en mis amistades y en la forma en como me relacionaba únicamente con las personas en quienes veía algo que me interesaba. Ya saben, el viejo argumento de que no me puedo pasar la vida conociendo gente y que sólo tienes la primera impresión para que yo decida emitir mi juicio y catalogarte en función de si me eres útil o no para satisfacer mis necesidades intelectuales, emocionales o de deseo.

Y entonces, sobres! de repente, sin esperarlo, personas a las que no sólo no les había dado la oportunidad de conocerme, sino que no me había dado a mi mismo la oportunidad de conocerlas, comienzan a dirigirse hacia mi con muy buena vibra, hasta había quien sabía mi nombre y se acordaba en qué semestre nos tocó juntos, –como dicen los españoles- eso era la puta ostia Risa.

Mi ánimo que no iba del todo festivo, aunque tampoco de funeral (como casi siempre sucede en este tipo de eventos) empezó a ir mucho mejor, y pese a que es sabido que siempre me ha costado integrarme y ser “social” esta vez, por alguna extraña razón, no fue tan difícil, y arrojó muy buenos resultados al parecer.

Twitter!

Twitter me ha dado en los últimos meses, más alegrías que golpes bajos y frustraciones de algunos followers, y es que, curiosamente, compañeros de la generación a los que si les hablo, pero no son tan cercanos, han abierto sus perfiles, ahora si comienza a ser una red social para mi, la experiencia de estar en cualquier lugar, y aún así sentirse respaldado (o respaldar a otros) no tiene precio, eso pasó en este viaje, @AlixisP, @loresmejia, @octavio1803, @katy_luciano, @hectormgmx @nenita37  @rubiaveiro (en acapulco) además de @dayanasan y @cinthya_ap que andaban ausentes físicamente, logramos crear un buen ambiente, muy agradable, a pesar de no estar como muéganos fue divertido sentir que estábamos en el mismo canal, no recuerdo una sensación igual desde que era niño y un día de reyes nos llegaron a mi hermano y a mi un par de walkie talkies.

Fue un gran viaje que me dejó muchos aprendizajes nuevos en todos los sentidos,  como una vuelta de carro que me tenía preparada la vida, quizá para decirme que no soy más que cualquiera, lección de humildad, afortunadamente esta no fue una mala experiencia como suelen ser estas revelaciones. Aunque debo confesar que con todo lo que pasó, no pude evitar pensar con tristeza, que mientras me estaba acercando a “los humanos” los demás de la misma forma, me estaba alejando de mis amigos y no sólo en cuanto a espacio se refiere…

En retrospectiva, creo que esto es y ha sido una mala interpretación de la naturaleza por parte de quienes nos creemos “especiales”, podría decir que mis amigos han tenido como característica principal, ser muy inteligentes, participativos, aguerridos, líderes y en pocas palabras, “sobresalientes” pero en un grupo de amigos tan homogéneo lo único seguro es la disgregación en el tiempo. Siento que todos mis amigos tienen ese rasgo (los amigos que considero cercanos) de soberbia, y por eso mismo, no pueden estar en mi vida tanto tiempo como yo quisiera, Dios! lo dije! somos tan homogéneos que después de consumir el combustible de la curiosidad y la admiración que nos condujo a ser “únicos” e “inseparables” no queda más que los recuerdos y los buenos tiempos. Pensé que eso era lo normal, y que las personas que mantenían una relación de amistad durante mucho tiempo simplemente era porque habían caído en la rutina, ¿cuánta soberbia la mía no?.

Finalmente, somos etnocentristas, pero entre toda la complejidad que conlleva el ser humano siempre tenemos a nuestra disposición la posibilidad de agitar la burbuja en la que vivimos cuál muñeco de nieve en esfera de vidrio, acostumbrándonos (y divertirnos en el proceso) a las nuevas condiciones del ambiente. Como siempre, lo único constante es el cambio.

Y todavía falta Puerto Vallarta. Guiño

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