sábado, 15 de enero de 2011

Ingenuos que construyen rascacielos sobre pantanos con vista al mar y cimientos de cartón.

24 horas en las que para ti no valió la pena enterarte de las cosas que otros sacrifican por estar a tu lado, no lo esperaba, aunque no me sorprende. Es claro que no hay más razones de peso para vernos como en “los viejos tiempos”  ni hablar, uno nunca espera que las cosas/relaciones/situaciones se terminen aún cuando desde su inicio sabemos de su final.

Solo queda reescribir los afectos, reorganizar las prioridades y seguir caminando con la frente en alto y la mirada en el horizonte, prefiero cambiar la promesa de que algún día regresarás, por la garantía de extrañarte hoy hasta que un día después de mañana no lo haga más.

“Si se quiere, se puede” es irónico, en estos tiempos en los que hay tantas formas para comunicarnos, en tiempo real, cada vez hay más personas que pretextan que no tienen tiempo para saber de la vida de otros.

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