miércoles, 23 de marzo de 2011

Ceguera de taller y más decepciones “Orgullosamente UNAM”

Ya perdí la cuenta de la infinidad de veces –y la diversidad de personas- que me han dicho que les parece que mis críticas hacia MI universidad en general y a MI facultad en particular, son bastante fuertes y que “no debería clavarme tanto”, ni “tomármelo tan en serio”, y cada vez que estoy a punto de darles la razón, una pregunta me detiene, ¿Bueno, y por qué no?.

Que alguien me diga, de quien entonces será la tarea de criticar (en el más amplio sentido de la palabra) instituciones que precisamente por falta de crítica se han atrincherado en sus paradigmas de “todo está bien” “nosotros somos los buenos” “somos la élite nacional” “los elegidos” “los salvadores de la nación” (como tanto deja entrever en cada declaración nuestro líder espiritual y rector de medio tiempo, José Narro).

De verdad ya estoy hasta la madre!

Hoy pasé un día digamos, mayoritariamente feliz, disfrutando y conversando por largo tiempo acerca de los buenos elementos, las cosas positivas, las reales, la PRÁCTICA PROFESIONAL (así, en mayúsculas). De  las personas que realmente quieren hacer las cosas, cambiar el modelo, pavimentar los caminos al progreso, dejar un legado, impartir cátedra, convencer, concientizar, todo eso que pasa desapercibido día con día a los ojos del sistema que sólo busca otorgar dádivas, juegos de favores, tráfico de influencias, nepotismo y muchas cosas negativas más, a quienes representan una amenaza para sus cotos de poder, en el caso de la facultad, la clara realidad de que a LOS PARISTAS, nada ni NADIE los va a quitar NUNCA, porque NADIE está dispuesto a pagar el costo político y social que eso implica..

En cambio, a los que hacen las cosas bien, que no atraen los reflectores para señalar lo que la autoridad no hace o deja de hacer, a esos que se los cargue la chingada, no hay apoyos, reconocimientos ni mucho menos, porque esos “solitos crecen alejados de problemas”.

En fin, como decía antes, casi resultó un día grato, si no es porque al llegar a casa, y revisar mis calificaciones de las últimas dos actividades del diplomado, me topo con el amargo sabor de boca, de que mis actividades “están correctas pero con inconsistencias”. Ahora resulta, es como si a uno le dijeran “Te gradúas con honores, pero los sinodales firmaron bajo protesta”.

Y todo esto, porque los “asesores” (de los 5 módulos que van, sólo las dos asesoras del primer módulo, fueron eso, asesoras) están ensimismados en su papel de “div@s” creando guetos estúpidos (informáticos vs administradores vs contadores), que en nada benefician al presente y futuro no sólo de la educación, sino del progreso de este país, no puede ser que la “ceguera de taller” los lleve a tal punto de rechazar ideas creativas (que no originales) sobre como hacer los cambios necesarios para que una sociedad (como la de alumnos y maestros de la facultad) tengan un mejor acceso a la red, más justo y equitativo, pero que sobre todo NO te limite a una mejor educación tan sólo por no tener una laptop, o porque las instalaciones de energía dentro de la facultad, sean insuficientes y estén en pésimo estado.

No puede ser, que después de quejarnos sobre una administración que no hizo nada para recuperar el prestigio que esta facultad alguna vez tuvo (y no, de verdad, no se engañen pensando que todavía lo tiene). La alternancia de la dirección no se traduzca en mejoras sustantivas, y que sólo se limite a un cambio de imagen de las instalaciones, un poco de pintura, pisos nuevos y pobres iniciativas de modernización.

No puede ser, que alguien cuyo rol debería ser el de “facilitador”, “mediador”, “agente de cambio”, “moderador”, “provocador” y mil adjetivos más, resulte ser quien autoritariamente determine que es lo que está BIEN o MAL pensar/decir/hacer. Que DESPRECIE el trabajo interdisciplinario, el intercambio de ideas, la participación entusiasta, independiente y CONSCIENTE, que no provea las bases para el sano DEBATE de las ideas distintas, pluriculturales, y garantice el respeto a ellas. De verdad, es una mentada de madre!. Sobre todo cuando nos alzamos el cuello defendiendo causas políticamente incorrectas, derechos humanos, dignidad, educación, justicia social, PROGRESO!.

Estoy tremendamente decepcionado de como se han desarrollado las cosas en el diplomado, que sólo demuestra la actitud egoísta de los participantes y “asesores”, de que no recordemos nuestros nombres aunque sólo seamos 16, que nos tengamos que saludar a huevo, sólo porque “el asesor” en turno indica que la actividad lo solicita (y que no lo hagamos si no lo pide). De que a todos les valga madre lo que le pase o no al otro compañero. Aclaro, esto no es causado por la tecnología (o en este caso la modalidad en línea y a distancia del diplomado) es causado por todos y cada uno de los que participamos, NO HAY UN INTERÉS REAL de convivir, y no es que eso esté mal, lo que sí está mal, es no aceptar que OCURRE, y querer fingir una utopía.

Mis expectativas eran muy altas con este diplomado, pensaba en compartir diversos puntos de vista, complementarnos, ser un SISTEMA, en donde el todo es mayor a la suma de sus partes, pero desgraciadamente, la triste realidad es que es al contrario. En donde no hay interacción hay muerte.

Mientras no aprendamos a dar un extra en lo que hacemos, en ser empáticos con los demás, pero sobre todo, a anteponer el bienestar común, un objetivo superior, este país no va a llegar a ningún lado.

Inviértele a México, no es que regales tu dinero, simplemente haz lo que sabes hacer, y hazlo bien, haz que lo que sabes valga la pena, sin inspirar a otros y compartir tu conocimiento, no tiene sentido que gastes tiempo en adquirirlo. ¡Rentabilízalo!. Haz un círculo virtuoso, lucha por tu dignidad, porque el sólo hecho de estar aquí VIVO te da ese derecho. No permitas que alguien que cree tener la razón, imponga sus filias y fobias, respeta y haz respetar el derecho a pensar distinto, porque gracias a ese derecho, es que tienes un bienestar hoy.

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